Por SELENE RUIZ DE VIVAR
—Buenos días, señora
Trümper. ¿Qué tal, Tommy, cómo va todo?—la sonrisa del doctor era franca, pero
su tono de voz impostado denotaba cierta condición forzada que no pasó
desapercibida a Simone después de tanto tiempo recorriendo consultorios con su
hijo. El muchacho sonrió levemente y las ojeras debajo de sus ojos parecieron
oscurecerse aún más.
—¿Me dejas un momento
a solas con tu madre? Afuera la enfermera Heldwig te espera con una cocacola y
unas revistas.
Tom salió con una
lentitud inusual para su edad. Se bamboleaba un poco y eso unido a las rastas
rubias al viento y el aspecto demacrado
le daba una apariencia que resultaba irresistible para muchos. El doctor se
giró hacia la madre, mirándola fijamente.
—Señora Trümper, en
la consulta de Psiquiatría no podemos hacer nada más por su hijo. Después de
años de tratamiento, como ve, hemos sido incapaces de controlar las
alucinaciones auditivas e invasivas y el trastorno disociativo de su hijo ni
con medicación ni con la ayuda de
nuestro equipo asociado de psicólogos. Se descarta por completo que haya
padecido esquizofrenia infantil. Las molestias físicas que refiere no son
psicosomáticas. Mi consejo es que lo derivemos hacia un especialista en Medicina
Interna y se trate como cualquier
dolencia fisiológica. Vamos a retirarle de inmediato los neurolépticos.
—¿Me está diciendo que
durante todo este tiempo han estado atiborrándolo de pastillas y lo han dejado
como un zombie porque se han equivocado de diagnóstico?—la angustia de la madre se hacía visible en el temblor de
su voz.
—Le estoy diciendo,
señora, que, sea lo que sea lo que tiene su hijo, no está en la psique.
Tomi, por fin estos
estúpidos se enteran de algo. Pero nunca sabrán la verdad. Nunca sabrán que me
mataste y que por tu culpa no veo la luz del sol. Y que me condenaste a esta
cárcel oscura, a mí, que podría haber sido aún más bello que tú. Pero la forma
en que lo hiciste te convirtió en mi esclavo y ahora tu vida, nuestra vida,
depende sólo de mí.
—¡Mamá!
—el joven se revolvía de dolor en su cama rodeada de pósters de fútbol y de su
rapero favorito, Samy Deluxe. Mamá, ven y ayuda si puedes a tu hijo.
¡Mamá!
Simone lo encontró
boca abajo inconsciente. El dolor había
hecho que se desmayara y casi se ahogara en un vómito de sangre. Lo
abrazó con fuerza zarandeándolo para
comprobar que seguía vivo.
—¡Gordon! ¡Llama a
una ambulancia!
La madre lloraba
amargamente sobre el vientre de su hijo cuando llegaron los paramédicos con el
soporte vital para Tom.
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Parece que van a
descubrir nuestro secretito, Tommy…hum. Todo esto es culpa tuya. Tendrías que
haber aguantado como un hombre, pero no, tenías que llorar como una nena.
Durante años estos imbéciles han creído que yo estaba en tu cabeza, pero ahora
van a averiguar dónde estoy realmente. Prepárate a venir conmigo a los
abismos…estamos juntos en esto….¡en esto y en todo!
—Hijo, tienes visita
—
Tom se incorporó
ligeramente sobre la cama. Simone se apartó y apareció la tímida figura de su
novia desde el segundo curso de secundaria, Ria. Tom sonrió, pero su sonrisa no
tardó en convertirse en rictus al sentir un fuerte tirón en sus entrañas.
—¿Te sientes mal,
hijo? ¿quieres que avise a la enfermera para que te ponga un calmante?
—No, mamá…déjanos solos por favor.
Ria sonrió a su
suegra mientras se iba y al quedar a solas con Tom se acercó a darle un beso en
los labios. El joven se apartó con desagrado. La chica se quedó paralizada y
enrojeció vivamente. Tom intentó tomarle la mano, avergonzado de su reacción.
—Perdona, Ria, es
que…es que estoy tomando unos calmantes muy fuertes y, bueno, me cambian el humor…
—No te preocupes,
Tom. Te amo.
—Yo también te amo.
No creas que te lo
vas a follar nunca, zorra, puta asquerosa. Él es mío. Es todo lo que yo quiero
ser, brilla en mi sombra y yo en la suya. Aparta, maldita. Nunca lo tendrás, y
de eso me encargaré yo, personalmente. Tu aliento casi llega a marearme hace un
momento. Si pudiera te borraba de la faz de la tierra. Pero me conformo con que
él no sea nunca tuyo.
—Mira quiénes están
aquí—Georg y Gustav entraron a la habitación a visitar a su amigo.
—Así que haciéndote
el enfermo otra vez… ¡Hay que ver lo que hacen algunos con tal de no ir a
clase!
Todos rieron de buena
gana menos Tom, que se sentía como si las vísceras fueran a salírsele por el
pecho. Intentó que su cara de porcelana no se le desfigurara una vez más en una
mueca.
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—Señora Trümper, tome
asiento. Tengo algunas preguntas que hacerle.
Simone se sentó,
expectante.
—¿El embarazo de Tom
fue normal? ¿No se le notificó nada? En el dossier que nos ha aportado su
médico anterior se nos indica que fue gemelar.
—Sí, así es—Simone se
quedó pensativa. Pero uno lo perdí. Esto ¿qué tiene que ver?—prosiguió,
extrañada.
El médico se levantó.
—¿Está segura de que
lo perdió? ¿Notó sangrados, molestias? Sus gemelos eran univitelinos; tendría
que haber perdido los dos en todo caso.
Volvió a sentarse y
se quitó las gafas. Tal vez no quería ver la expresión de la señora Trümper
cuando oyera lo que tenía que decirle.
—Señora, parece que
en Tom se ha dado un caso muy raro, que sólo se da una vez de cada medio
millón— El doctor carraspeó, incómodo—tenemos otros casos documentados…
—Siga—interrumpió
Simone, dominante por una vez. El doctor levantó los ojos y la enfrentó.
—Se trata de…ejem…una
alteración del desarrollo embrionario…se lo explicaré. Cuando el óvulo
fecundado iba a dividirse en gemelos idénticos uno quedó atrapado dentro del
otro…es una condición muy rara que llamamos fetus in fetu. El caso es
que una masa orgánica con tronco y extremidades, que se conoce como gemelo
parásito, puede quedar alojada dentro del cuerpo del otro y alimentarse de su torrente sanguíneo…
—¡Noooooooo!—el grito
desgarrador se escuchó por toda la consulta, paralizando momentáneamente todas
las actividades. Simone se levantó bruscamente y su silla cayó al suelo con
estrépito.
—¿Me está diciendo
que…que todo el sufrimiento de mi hijo es real? ¿Qué todas las voces, las cosas
que se ve obligado a hacer, es mi otro hijo quien las impulsa?
—Señora, no
enloquezcamos. Le estoy hablando de un problema físico. Lo que usted cuenta es
otro problema, un trastorno psicológico, un probable desorden mental…
Simone se sintió como
si recorriera una y otra vez la misma pesadilla. Quiso cortar de raíz el mismo
discurso cientifista que ya había oído una y otra vez a aquella pandilla de
ignorantes con un título.
—Está bien—trató de
calmarse. Quíteselo. Opérenlo cuanto antes. Saquen ese tumor, esa…excrecencia
de la vida de mi hijo.
—Me temo que no es
tan fácil—el doctor se adentró en el peor momento, aquel en el que tenía que
hacer lo más duro de su trabajo—la…excrecencia como usted dice, ha crecido de
forma desmesurada y al no existir placenta se alimenta directamente del
torrente sanguíneo de su hijo, exactamente como un tumor. Ahora mismo la
operación es inviable: nos expondríamos a una hemorragia masiva interna. El
problema más grave no obstante—bajó los ojos incapaz de contemplar la
consistencia de la desventura de aquella mujer desolada—es que esta masa se
está comportando como un injerto en el cuerpo de su hijo, que está reaccionando
contra él…para que me entienda, es como si estuviera rechazando un trasplante.
Esto puede ser…ejem…muy doloroso para él.
Simone se quedó muy
callada. Sentía que su cuerpo rígido no reaccionaba a su órdenes. Se sintió
repentinamente invadida por una ola de horror sin redención, como si en su
interior se hubiera instalado un monstruo que amenazaba con destruirla.
—¿Qué puede
ofrecerme?
—Bueno…podemos
aliviar el dolor de su hijo. Propongo que se le inyecte morfina directamente a
la médula, además en cuidados paliativos estará continuamente vigilado y
sedado…
Simone se levantó y
abandonó la estancia sin decir una palabra. Paradójicamente le acudían los
recuerdos de alegría, suya y de Jörg, su primer marido, de cómo le había dado
vueltas en el aire cuando supo que esperaban gemelos y cómo inmediatamente los
había puesto nombre, también al que no había nacido.
Bill.
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Tom lloraba en silencio en su habitación.
Por qué, por qué había tenido que pasar esto. Por qué su cuerpo se había
posesionado del cuerpo de su hermano dejándolo dentro de sí como un monstruoso
Cronos.
Pero sobre todo, por
qué aquel cuerpo atrapado había seguido completamente consciente de todo.
El muchacho se quitó
lentamente todas las máquinas que controlaban sus constantes y la vía que lo
conectaba al gotero que le suministraba los sedantes. Con cautela se dirigió a las escaleras ,
escondiéndose cada vez que oía pasos. Llevaba solamente la bata del hospital y
las rastas sueltas por la espalda le daban un aspecto de Medusa mitológica; su
mirada decidida probablemente habría petrificado de sorpresa a más de uno ,
pero, sorprendentemente, nadie se cruzó en su camino, nadie interceptó su
subida a la azotea del hospital , donde se encontraba el helipuerto donde había
llegado casi en estado precomatoso, en el helicóptero donde los médicos habían
logrado mantenerlo con vida.
Estaba amaneciendo.
Era uno de esos amaneceres rojizos donde la vida parecía que sonreía. Tom
ofreció por última vez su magnífico perfil al horizonte, acercándose sin miedo
al borde.
Eso es, hazlo. Salta.
Libéranos. Y si no lo haces, yo saltaré por ti. Te quiero. Te quiero. Te
perdono.
Tom saltó. La bata se
abrió en lo que pareció por un momento las alas de un ángel. Una patrulla
policial llegó al poco rato avisada por unos testigos.
Los policías se
comunicaron con la central.
—Sí…todo parece indicar que ha sido un suicidio,
sí, al parecer padecía una enfermedad terminal. Parece que los testigos se
cegaron con la luz del sol, porque estaban dispuestos a jurar que se trataba de
dos chicos que habían saltado abrazados. Sí, ya están levantando el cadáver. Vamos
para allá.
Autor: Selene Ruiz de Vivar
Título: Injerto contra huésped
Categoría: Slash
Género: Terror, drama
Advertencias: Muerte de un personaje
Resumen: Sólo hay algo más terrorífico que el hecho de que tu gemelo parásito te esté arrebatando la vida poco a poco: que lo esté haciendo conscientemente, o más aún, que tenga conciencia de todo allá en su oscuridad.
Notas de autor: Este oneshot se ha escrito en las tres últimas horas del reto; por ser una historia, digamos, sobrevenida, espero que no se la juzgue con excesiva severidad. El hecho es que me rondaba y tenía que darle forma, no podía dejármela dentro (y nunca mejor dicho).
Título: Injerto contra huésped
Categoría: Slash
Género: Terror, drama
Advertencias: Muerte de un personaje
Resumen: Sólo hay algo más terrorífico que el hecho de que tu gemelo parásito te esté arrebatando la vida poco a poco: que lo esté haciendo conscientemente, o más aún, que tenga conciencia de todo allá en su oscuridad.
Notas de autor: Este oneshot se ha escrito en las tres últimas horas del reto; por ser una historia, digamos, sobrevenida, espero que no se la juzgue con excesiva severidad. El hecho es que me rondaba y tenía que darle forma, no podía dejármela dentro (y nunca mejor dicho).

Cuando estaba leyendo la descripción del Bill "parásito" devorado las entrañas de Tom no pude dejar que viniera a mi memoria el pequeño cuento tétrico de el "Almohadón de Plumas" de Horario Quiroga, que debo decir me dejo cierto trauma a los insectos y almohadas e.e
ResponderEliminarFue una especie de terror no sé a qué grado psicológico pero ese parásito literalmente acabó con la vida de Tom. El leer los pensamientos de Bill y como controlaba a Tom fue de "ñañaras" jajaja disculpa la expresión pero eso es lo que me dio.
Y bueno no fue un final "romántico" pero ambos por fin descansaron juntos y en paz. Y Selene no hagas menos tu relato, fue escalofriante de principio a fin.
Una vez más ¡Felicidades! :*
Adriana querida, una pregunta: ¿qué son ñañaras? aunque me sepa muchos mexicanismos no los sé todos ;_; ainsssss jajaja
ResponderEliminarEse cuento de Horacio Quiroga es terrorífico; venía en un libro de texto que tuve. Me gusta y me honra que te lo recordara pero el caso es que a mí en su día también me traumó este autor con sus cuentos de amor, de locura y de muerte, y que recuerdo algunos que todavía no los supero.
Muchísimas gracias por comentar, me moría de ganas de saber tu opinión :)