La pasión de la espada, cap. XXIII
Por Selene Ruiz de Vivar
William pasó el resto del día en los
aposentos de su hijo, de donde había hecho salir a todas las doncellas que
habitualmente lo atendían. Estaba sorprendido de que, contrariamente a lo que
había esperado, no parecía haber ni la más mínima señal de insumisión por parte
de los habitantes de la fortaleza, que efectivamente lo trataban con la
reverencia y cortesía debidas a un huésped regio, como si hubiera llegado de
visita y no al frente de un grupo de hombres armados. Le resultaba
contradictorio con la, a la vista de los hechos, más que posible ambición de
Thomas por el trono. Cerró los ojos, cansado. Las manitas del niño le rozaron
inesperadamente. Acarició la cabeza, llena de rizos sedosos, y luego lo tomó en
brazos. En sus manos estaba, pensó, la esperanza de Suburbia. El niño había
vencido a duras penas la resistencia inicial y comenzaba a familiarizarse con
él a paso lento. Era indudable que lo había esperado con ahínco; se diría que
Thomas lo había incitado a recibirlo con los brazos abiertos y había mantenido
su memoria viva en la mente de su pequeño. Echó un vistazo al lujo y
comodidades de la habitación de su hijo, así como a la alegre zona de estudio
donde aprendía las primeras letras, y observó también una pequeña sala de
música donde reposaban un rabel y una flauta travesera. Sintió un vuelco en el
corazón y un nudo en la garganta al recordar su propia infancia, muy similar, al lado de Tom. Bueno, incluso se había
encargado de que no le faltara un compañero de juegos, pensó amargamente. El
recuerdo de que Tom tenía ahora una familia viró sus pensamientos a sombríos y
remozó los deseos y sentimientos de despecho y venganza que habían quedado
hasta entonces momentáneamente apartados con la contemplación del bienestar de
su hijo. Con delicadeza lo llevó a su lecho, arropándolo. Tenía que encontrar
la forma de salir de allí, pero la tierna edad de su vástago complicaba la
posibilidad de una rápida huida. No le quedaba más remedio que actuar con
astucia. Regresó a sus aposentos no bien el niño se hubo dormido, después de
contemplarlo largo rato, secretamente orgulloso. Deambulaba libremente por las
dependencias del castillo; si Tom había ordenado que lo siguieran, era desde
luego a mucha distancia y con extremo sigilo: ni su oído de cacería ni su vista
de pájaro habían logrado percibir nada extraño. Al llegar a sus aposentos, se
sobresaltó al encontrarse de bruces a Tom, con los brazos cruzados y apoyado en
uno de los ventanales. Giró la cabeza, deseando poder evitar mirarlo. Thomas se
movió ligeramente.
—¿Encontráis todo a vuestro gusto,
Sire? Si echáis en falta algo que os sea necesario, lo mandaré traer
inmediatamente.
—No necesito nada—se apresuró a
contestar William—devolvedme mi libertad o mi ejército derribará esta fortaleza
y la reducirá a escombros.
—¿Estáis seguro de eso, Señor? Creo
que subestimáis mis fuerzas y sobrestimáis las vuestras.
—Eso se tendría que ver en el campo
de batalla y no reteniendo a un niño y chantajeando a su padre—contestó el rey,
rojo de ira. Una de sus manos agarró los ropajes del noble a la altura del
pecho, con ánimo de zarandearlo. Thomas se lo impidió, sujetándolo con fuerza
por la muñeca.
—Podría haceros ver ahora mismo lo
equivocado que estáis, William; y rodeado de traidores por todas partes.
—Sí, ¡de traidores como vos! —bramó el rey,
encolerizado—Como vos, mi amigo del alma, mi compañero, mi….¡mi hermano
bastardo, que se ha saltado todas las leyes divinas y humanas llevado por su
ambición!
Thomas enrojeció de golpe y agarró
del brazo a Will; con un certero movimiento lo inmovilizó contra la pared,
colocándolo de espaldas. Se sentía tan herido que habría podido aullar de
dolor.
—Te equivocas, Will. Te equivocas en
todo. No tenemos la culpa de los pecados de nuestros padres ni tenemos por qué
cargarlos sobre nuestras espaldas. ¿Acaso esperabas que me arrancara los ojos
como Edipo? Yo no sabía lo que era cuando fui tu amante y no lo supe hasta que
fue demasiado tarde para dejarte marchar. ¡Dime!— Alzó la voz y luego la bajó
al aproximarse a su oído, convirtiéndola en un susurro—tú, ¿qué habrías hecho?
William cerró los ojos, apretando con
fuerza, y emitió una sorda queja que se transformó en sollozo. Thomas sintió
que no podía soportarlo más. Con determinación e incluso cierta rudeza y rabia
le soltó, sujetándole la cara con ambas manos. Posó su frente sobre la de él y
sus labios quedaron muy juntos.
—Dime, Bill —repitió—¿qué habrías
hecho tú?
Al no recibir respuesta sus ojos bajaron
a los labios y sin dejar de tenerlo sujeto con las manos, su propia boca
aprisionó la de su amante, saqueándola a conciencia. William intentó
resistirse, sin éxito. Se sabía sin fuerzas frente a la energía de su
adversario. Los músculos de hierro del barón lo aplastaban contra la pared. Se
sintió sobremanera miserable. A todas las transgresiones a las que se habían avenido
se sumaba ahora el adulterio, pues Tom estaba casado. Qué lo había llevado a
ello era algo en lo que prefería no pensar. Tal vez no había sido sólo amor; sin
duda se mezclaba el agradecimiento y el pago a los servicios prestados; al fin
y al cabo ella era su cómplice en su ambiciosa estratagema por alcanzar el trono.
Sonrojado por la excitación a su pesar
producida por el beso y la ira nacida de sus oscuros pensamientos, levantó la
mano y abofeteó a Tom en el rostro. El joven, desprevenido, se tambaleó y al
recuperarse, herido más en su ego que en su mejilla, le devolvió la bofetada. Nunca
nadie había osado ponerle la mano encima a Will de aquella manera. Se miraron
fijamente. Thomas se distrajo por un breve momento en la perfección de las facciones del rey, bello
como un dios. En ese instante arrancado al tiempo, ambos se quedaron muy
quietos, como si el deslizar de las horas se hubiera detenido. De pronto,
sucedió lo inesperado. El soberano, el rey retenido con engaños junto a su
heredero, el defensor a ultranza de su amenazado trono dispuesto a reducir a
cenizas a todo Loitsche y destruir lo
que hubiera en varias leguas a la redonda, el fiero guerrero a la cabeza de su
exiguo ejército, tomó con sus fuertes manos la cabeza de Tom y le devolvió el
beso con tal pasión que su sorprendido contrincante flojeó al sentir la humedad
del choque en sus labios entreabiertos,
que se abrieron aún más instintivamente, haciendo que la lengua profundizara al
no encontrar impedimentos a su paso. Pronto, las respiraciones entrecortadas y
jadeantes acompañaron a aquellos besos ardientes que bajaban al cuello
acompañados de caricias ansiosas y apresuradas. Thomas tomó aire. La camisa
desabrochada comenzaba a estar empapada en sudor y la pasión amorosa exigía su satisfacción
con urgencia y sin dilaciones. Miró hacia el lecho y se le antojó
insoportablemente lejano, aunque sólo estaba a unos pasos. Sin demasiados
miramientos, le dio la vuelta. El rey sorprendido
giró el cuello, intentando encontrarse con sus ojos. Thomas le acarició
suavemente con una mano mientras la otra lo sujetaba por la cadera.
—Eres totalmente mío—dijo sin
vacilaciones. —Voy a poseerte.
El rey sintió que su cuerpo respondía
a aquellas palabras arqueándose mientras sus manos y su cara se apoyaban contra
el cristal de los ventanales, empañados por su aliento enardecido.
Will se sintió asustado por la intensidad
de sus propios deseos hacia quien era un traidor, un villano y un enemigo. Con
un murmullo de voz apenas audible, ya que el fino cristal aplastaba su cara, se
dirigió a Tom.
—Yo…..igualmente…os destruiré.
Thomas, que sentía que su clímax iba
a precipitarse si seguía oyendo la voz de su amante, le forzó a arquearse aún
más, de una forma que no por ser delicada dejaba de ser imperiosa.
—Disculpad que no os escuche, Sire—dijo,
sin detenerse ni contenerse, a medida que el crescendo de la pasión aumentaba el
ritmo de los movimientos en perfecto acoplamiento— hay cosas más apremiantes
que no pueden esperar.
(Continuará)
¡Claro que no pueden esperar! Ese reencuentro de los amantes no puede esperar porque si lo hacen es capaz que en Bill entre la "cordura" y la conciencia de la "verdad" (según él) y corte cualquier avance amoroso entre él y el noble barón.
ResponderEliminarEste amor es tan arrebatado, tan intenso, tan avasallador que ambos tienen que liberarlo. Que incluso al imaginarlos ahí, en una parte de la habitación, amándose, dejándose llevar por un juego de dominante-dominado es...¿Cómo decirlo? Se siente perfecto, se siente correcto entre ellos y en esta ocasión será Thomas, en otro momento (que no tarde mucho jeje) será William. El amor ahí está, es un volcán en ebullición.
Cierto que las dudas y reproches llegarán quizá a William con más dolor que nunca, puede que se sienta débil ante Tom pero aquí entrará el carácter de Tom y confío que con el amor demostrado pueda (y William le dé oa oportunidad) de decir la verdad sobre el verdadero traidor y más importante el programa de esa unión con esa mujer y qué sé yo alguna divinidad o moira del destino haga que ese par de hombres acaben juntos y gobernando sus reinos.
Querida Sele tengo una duda. Ya no recuerdo el tiempo que han permanecido el pequeño príncipe fuera del alcance de su padre ¿cuánto tiempo ha pasado? Porque se entiende que el príncipe esté reacio a su progenitor en mostrar afecto pues no lo ha visto y quizá ni su rostro se acuerde. Y por eeo creo que Bill internamente ha valorado lo que ha hecho Thomas de mantener vivo el recuerdo de él para con su hijo.
Ahora con más ganas adoro el siguiente capítulo! !! Dos cuerpos se van a encontrar ^//^
Besos querida Selene♥
¡Hola, mi Ady! perdón por la tardanza; tengo la pantalla estropeada, con una gran mancha negra y se me hace una tortura escribir a ciegas.
EliminarEl amor de ambos tenía que estallar, eso está claro porque como tú dices no hay quien lo detenga, incluso con todo en contra.Es cierto que el tiempo pasa. El niño tenía apenas tres años cuando su padre los trasladó de la corte a la residencia estival y ahora tiene cinco; han pasado más de dos años y han ocurrido tantas cosas que podrían haber significado el fin, pero muy al contrario este amor se refuerza como un ave fénix, aunque nadie pueda decir que haya sido ni será fácil.
Tú sabes que compartimos totalmente una visión suke y equitativa de esta pareja, la relación de dominio si la hay será simplemente parte de un juego sexual, nunca se dará entre ellos una relación de poder.
Ya sabes que eres uno de los más importantes motores para mí;es muy gratificante sentir que nunca me fallas. Un beso muy fuerteeee.
De alguna manera esperaba el reencuentro (iracundo y culposo) entre los amantes, la razón solía abandonarlos cuando estaban juntos antaño. Era solo cosa de tiempo para que la pasión acrecentada por la larga separación hiciera de las suyas.
ResponderEliminarConfío en que Thomas consiga hacerle ver la verdad a nuestro amado rey, las pruebas que tiene de su lealtad (el celo y cariño con que ha cuidado del pequeño Henry) deberían servir de atenuante contra las faltas cometidas (las supuestas y las reales).
La situación es dolorosa, pero me consuela que al menos William esté a salvo, lejos de las intrigas del chambelan, al cuidado del Barón. No veo como pueda restañar el amor entre ellos, máxime teniendo al tiempo en su contra. Pero la desesperación a veces nos lleva a tomar malas decisiones, que es como debe estar el chambelan en estos momentos.
¿Puedo albergar la remota esperanza de un final feliz para nuestros amantes?
¡Haru! qué alegría verte. Te lo agradezco aún más porque sé que siempre has sufrido mucho con esta historia, llenas de reveses y varapalos. Pero creo que puedo afirmar que los momentos felices, como estos, le dan sentido a todo lo demás, es más, me atrevería a decir, le dan a la felicidad una dimensión desconocida, aunque sólo sea por contraste con la negrura del pozo al que habitualmente se asoman.
EliminarPero te tengo una pregunta: remota esperanza, ¿por qué remota? han demostrado ser lo suficientemente fuertes ya; sólo necesitan que todo lo que han sembrado pueda recogerse sin que medie la mala fortuna o la desgracia.
En cuanto al chambelán, todo el mundo lo odia, lo desprecia, le desea la muerte, pero hay que reconocer que sus egoístas decisiones e intervenciones últimamente han hecho que sea más un catalizador y un factor sin desearlo de precipitación de los acontecimientos.
Besos, y muchas gracias por tan interesante comentario.
Llego el momento de la pasión desatada, de la ira y el deseo, del orgullo herido y los jadeos que preceden el más arrasador de los orgasmos. Me encanta sentir a estos dos hombres frente a frente, dominante y dominado pero iguales en valor y soberbia.
ResponderEliminarEra necesario que se rompiera el muro de hielo que los separaba, y no había otro modo: todas las emociones acumuladas tenían que aflorar a través de sus cuerpos.
¿Serán capaces alguna vez de disfrutar su amor sin el peso del pecado cometido por sus padres? Sólo puedo esperar y desear que sí con todas mis fuerzas.
Thomas está protegiendo al hermoso William y a su hijo aun en contra de su voluntad, y sólo con eso se ha ganado mi corazón para siempre. Tiene que hacerle entender que los traidores están más cerca de lo que cree, tiene que desgarrar la venda que el chambelán ha puesto sobre sus bellos ojos para que comprenda la verdad de su fría y sucia manipulación.
Muchas gracias, mi querida Selene. Estaré esperando el siguiente capítulo con ansias <3
¡Mi Archange de mi corazón! estas observaciones tuyas sobre la pasión y el amor..¡me encantan,me motivan y hasta me sobrepasan! efectivamente son el tipo de pareja que antes de entenderse a la perfección en la cama han desarrollado un vínculo emocional muy fuerte, y por lo que se va viendo, indestructible. De ahí el deseo constante del uno por el otro.
EliminarSi podrán o no sobrevivir a la carga del incesto, creo que es la clave del desenlace de esta historia :D (ya sabes que siempre tocas en la diana de cualquier cosa que escribo ♥)
Y comparto contigo el hecho que Tom es de todos, desde el punto de vista de sus actos, el más digno de admiración en esta historia heroica y caballeresca.
Siempre diré hasta mi último día de escritora que lo mejor de ella han sido los comentarios.
Y que muchos días pienso en la fortuna de que seas mi amiga queridísima. Mil gracias, te envío un beso interminable.
Estimadisima escritora, solicitando desde ya su perdón por el grosero léxico que empleare, necesito decir: Que me tiene los ovarios llenos (osea colmada la paciencia) la actitud de Bill para con su antes entrañable amigo de la infancia, luego amante y recientemente en conocimiento de ambos hermanastro quien a costa de su propia vida lo cuido e hizo con esos cuidados que se restableciera de su padecimiento físico. Se dejo llevar por los comentarios malintensionados del vil chambelán que quiere eliminarlos a ambos para quedarse con el diezmado reino. Admito que se sentira traicionado (como trompearía a Selvagia -_-) por el hombre a quien se entrego en cuerpo y alma pero Thomas fue el primero quien le declaro su cariño y amor y además protegió y cobijó con total desinterés al principito como su fuera hijo suyo
ResponderEliminarEsperando que la demostración de amor físico y pasional dispensado por el barón al Rey no solo lo satisfaga sino que tmb lo haga relajarse y reflexionar sobre acontecimientos acaecidos OS DEJO redactando (seguramente) el ansiosamente esperado próximo capitulo. *Se retira velozmente a sus aposentos*
Qué razón tiene, Milady...pero es que estos dos hombres, ansiosos al no verse durante tanto tiempo, parece que se han entregado irreflexivamente a actuar en vez de hablar...no se preocupe por su refrescante léxico, muy adecuado entre tanta seriedad. Es que cuando Bill se entere de lo que su hermano ha hecho por él se le va a caer la cara de vergüenza de haber siquiera dudado de su lealtad y de su amor tan arrebatado.
EliminarPues espero que de sus demostraciones de afecto y transportes amorosos salgan relajados, pero por el momento todavía se siguen dando a los excesos amorosos :D
Gracias por su comentario tan bonito y el hermosísimo regalito que lo acompañó y permita que lo suba al blog :D