La pasión de la espada, cap. XXI
Por Selene Ruiz de Vivar
—Sire…lo que
proponéis es una locura. El ejército está diezmado por la enfermedad y
disuelto; y si desde fuera no nos atacan, aprovechando nuestra debilidad, es
por temor al contagio. Estamos aislados como la isla de los condenados. Los
campesinos se mueren de hambre, pues la epidemia ha frenado el ritmo de las
cosechas; eso sin contar que no hay familia que no haya perdido varios miembros
y no hay brazos para trabajar. Las arcas reales están vacías y no podemos pagar
a soldados de fortuna; pero aunque no fuera así, ningún mercenario está tan
loco como para desembarcar aquí, ni por todo el oro del mundo. Aunque
quisiéramos gravar a los nobles para apoyar a la corona sería una medida
tan desesperada como inútil: los que han
sobrevivido están en su mayoría o bien refugiados en las montañas o bien
acogidos al castillo y casi completamente arruinados: los palacios ha tiempo
que fueron saqueados a conciencia.
El rey no
respondió nada, quedando largo rato pensativo. Aunque no confiaba en él, no por
eso podía dejar de reconocer lo cierto del discurso de su segundo. Los hechos
eran inapelables. Se dio cuenta de que no estaba actuando como estadista,
anteponiendo sus pasiones de hombre a la razón de estado y lo que era peor aún:
al bienestar de su pueblo. Se maldijo interiormente, intentando mantener la
cabeza fría.
—Los nobles
refugiados en las montañas llevaron consigo a sus escoltas, al fin y a la
postre pequeños ejércitos muy bien entrenados y de tamaño nada desdeñable—dijo,
como hablando para sí mismo— Y no hace falta que me vea en la necesidad de
recordaros que mi heredero, el Príncipe, está secuestrado, en manos de un
malhechor que como vos mismo tenéis a bien recordarme, ha intentado acabar con
mi vida, por las mismas razones por las que podría atentar contra mi sucesor.
En el
interior de Bill la hipótesis resultaba simplemente imposible de sostener y de
aceptar. En lo más profundo de sí mismo no creía que Henry estuviera corriendo
ningún riesgo en el castillo del barón de Loitsche, muy al contrario, se había
cumplido su deseo inicial de refugiarlo en el aire puro de las montañas
mientras la epidemia daba sus últimos coletazos en Arcadia. Pero sí era cierto
que el presunto secuestro del infante real menoscababa su prestigio en la corte y
daba una imagen de debilidad de la corona. No obstante, al monarca no se le
escapaba que ni siquiera esa era la verdadera razón para atacar Loitsche.
Deseaba abrazar a su hijo, recuperarlo, tenerlo consigo, pero en el fondo de su
corazón sabía que lo que verdaderamente lo impulsaba era vengarse de Tom. No
iba a parar, a descansar nunca hasta haberle hecho pagar por su afrenta.
—Voy a partir con un puñado de leales y allí se me
unirán mis nobles y sus guardias de corps. Con eso bastará para tomar el
castillo.
—Si me
permitís, Sire, creo que sería preferible una escaramuza rápida. Un sicario
podría infiltrarse, rescatar al Príncipe y eliminar al traidor…
—Retiraos,
señor, antes de proferir más indignidades impropias de vuestra nobleza y cargo.
Nos acompañaréis y ocuparéis vuestro lugar en la batalla, en los campos del
honor.
William le dio la espalda con ademán despreciativo, dando a entender que la audiencia había terminado, El lord
chambelán salió de espaldas, tras hacer una reverencia a pesar de que el rey no miraba y visiblemente
contrariado al ver peligrar sus planes iniciales. Tendría que maquinar un plan
alternativo si quería lograr sus objetivos.
xxxxxxxxxxxxxxx
Mientras
cabalgaba a toda prisa sobre su corcel rodeado de sus leales, Bill no podía
dejar de pensar en que lo que estaba haciendo podía suponer la secesión de su
reino. Las baronías de las montañas eran díscolas, levantiscas, y si se habían
mantenido unidas a la corona era por la lealtad hasta entonces de la más fuerte
de ellas, la de Loitsche, y aún así con altibajos, como había ocurrido en
tiempos de su padre, que se había visto en la necesidad de sofocar rebeliones.
Intentó borrar de su mente aquel pensamiento al asociar inmediatamente la
presencia de su padre el rey Jörg en las montañas con el nacimiento de Tom. Su
padre, a quien él consideraba un dechado de perfecciones y modelo a seguir, ¡y
él que había pensado que no había existido nada más perfecto que el matrimonio
de los que le habían dado la vida! Apartó los recuerdos de su mente, sintiendo
una punzada de dolor. Las imprudencias de sus progenitores habían hecho de
ellos unos desdichados, y –se dijo a sí mismo con crueldad- unos malnacidos.
Apretó los ijares de su caballo, que se echó al galope como loco. El resto lo
siguió, sin duda temerariamente, pues atravesaban una zona boscosa donde era
fácil que un mal paso acabara con la quiebra de las extremidades de alguna cabalgadura,
algo que no se podían permitir, dado su exiguo número. Los caballeros, no muy
avezados a la lucha y las penalidades y sí a las comodidades de la ciudad, se
miraban unos a otros, desconcertados. Sabían que no habría nada que hacer en
una lucha cuerpo a cuerpo con los belicosos barones de las montañas si éstos se
aliaban con la baronía de Loitsche contra su señor natural. Todos cabalgaban
con el ceño fruncido y la expresión sombría, temiéndose lo peor.
El chambelán
mostraba la expresión más sombría de todos. Nada habría sido más fácil que un
sicario a sueldo lograse infiltrarse en el castillo oculto en los carros atestados
de mercancías que entraban a diario, incendiase la sala de la familia noble y que todos perecieran,
incluido el heredero, para desgracia de su pueblo y sobre todo de su padre, que
no habría tardado en seguirlo al otro mundo… y él habría hecho el “sacrificio”
de tomar la corona al extinguirse la dinastía reinante. En cambio, ahora se
veía forzado a este ataque suicida, en el que cualquier cosa podría pasar; y el
rey, en lugar de dejarlo al frente en Arcadia, lo obligaba a acompañarlo a aquel
ataque descabellado; y para colmo había dejado al frente del castillo a Gary, al
antiguo criado, a un verdadero advenedizo al que él había estado manteniendo a
raya todos estos meses y convenientemente lejos del rey. Se sintió sumamente
humillado al imaginar a Gary asumiendo sus funciones. Entrecerró los ojos,
encolerizado consigo mismo por no haber podido hacer de William un rey títere a su antojo. Su montura
trastabilló, casi haciéndolo caer. Estúpido rey y sus mojigatos ideales
caballerescos, que casi habían acabado por romperle la crisma. Ahora tendría
que buscar el momento oportuno para conseguir que de nuevo la balanza de la
fortuna se inclinara a su favor.
xxxxxxxxxxx
El ejército
llegó en medio de una inmensa polvareda a las puertas de las murallas del
castillo. El soberano hizo un gesto a sus compañeros y se adelantó bruscamente. Su corcel se encabritó, relinchando. William gritó con voz estentórea, ante el
asombro de los guardias apostados en las saetas.
—¡Thomas! —la
voz del rey resonó por todo el lugar, rebotando contra la piedra y creando un
eco. Su potencia sonaba sobrehumana y como surgida de las sombras del Averno—
¡Vengo a reclamar lo que es mío! —gritó con una voz que parecía de otro mundo.
Todos los
habitantes de la fortaleza habían visto llegar al ejército desde una distancia
ya considerable, y ocupaban su puesto, dispuesto por la organización sumamente
eficaz de su señor. Thomas asomó su imponente figura en lo alto de la muralla,
vestido ya con su armadura. Los ojos de halcón de Bill lo divisaron. Durante un
sobrecogedor minuto, los dos hombres se miraron intensamente, como si no existiera
nada más en el mundo que el uno para el otro tanto para amarse como para
destruirse.
(Continuará)
¡Thomas! —la voz del rey resonó por todo el lugar, rebotando contra la piedra y creando un eco. Su potencia sonaba sobrehumana y como surgida de las sombras del Averno— ¡Vengo a reclamar lo que es mío! —gritó con una voz que parecía de otro mundo." "Vengo a reclamar lo que es mío" ¿al hijo querido? Al hijo que a pesar de todo sabe perfectamente que está bien cuidado o ¿al amante? Porque sabe que era suyo o ¿lo es todavía? ¿Realmente por quién va a reclamar su Alteza?.
ResponderEliminarEl último fragmento donde ambos se observan detenidamente, donde me atrevo a escribir que se desean, me dejaste con una sensación de morderme las uñas querida Selene porque después de eso no hay más. Solo el punto final que me hace desear que pasen los días rápidamente para leer el siguiente capítulo!!!
Por lo menos el chambelán fue también a la guerra y eso me da un pequeño consuelo porque en el fondo espero que ambas altezas puedan descubrir y desenmascarar al traidor y hacerle pagar que haya atentado contra Bill y después maquinado tan infame plan de desprestigio a Thomas. Espero que me den ellos esa satisfacción de ver caer a semejante ponzoña!
No voy a negar que me dio cierto miedo bal leer que Thomas vestía su armadura. Llegué a pensar que por su parte no habría signos de querer una batalla contra Bill y entiendo que si atacan a su pueblo él como todo deber debe de protegerlos (lo mismo que penso William) pero quisiera apelar a la inteligencia de Tom y el que evite derramamiento de sangre alguna (aunque no dudes que tengo dos a la vista..bueno uno, de la otra espero que salga con la poca "dignidad" que le queda).
Casi todo está dicho, ya se vieron, ya se encontraron, solo falta esperar (que no sea mucho por favor) el "reencuentro" de los amantes porque estoy confiando tal como me lo dijiste en tu respuesta anterior, estoy apelando a ello y a la confianza de que nada es más fuerte que el amor.. (vale, se vale que me des un zape por insertar eso aquí xD)
Estoy más calmada y mesurada, me estoy esforzando :)
Besos y abrazos :*
Mi querida Ady!
Eliminarla verdad es que sí, se desean, no hay amor que acabe de la noche a la mañana por grande que sea la afrenta, y menos éste. Si te pudiera contestar a todo lo que me preguntas! pero entonces descorrería el velo, sería el más brutal de los spoilers, el de la propia autora. Sobre evitar la guerra, claro, es difícil que una sociedad belicosa, guerrera, con una clase social, la de los caballeros, dedicados sólo a hacer la guerra, la evite tan fácilmente. Pero Tom es un noble excepcional en aquel momento, culto y yo diría hasta sabio, y su cerebro está muy bien amueblado.
(Sobre lo que te amarga: me amarga también a mí, pero no había manera de evitarlo, y en algún momento no muy lejano sabrás por qué, entenderás todo. Ya sabes a qué- a quién- me refiero).
Un beso, tesoro, y no sufras :D
Ésa invocación a las puertas de la fortaleza y esa mirada que mezcla el deseo y la destrucción entre los hermanos me han dejado con la sangre alborotada! Es un desafío valiente y honorable, digno de el hermoso rey de Arcadia, pero confío en que al final no de lugar a un baño de sangre… que el campo de batalla sea de plumas, y no de arena *cejas*
ResponderEliminarPor otro lado, le deseo los fuegos del infierno al maldito chambelán, que se ha afianzado como un malvado lleno de recursos y con más poder de convicción del que parecía al principio . Si un día desaparece de nuestra vista, habrá fiesta en el reino (y yo pongo el vino especiado!)
Muchas gracias por esta historia, por tantas emociones y por trasladarnos a un mundo de auténtica belleza y honor.
Un gran abrazo y mil besos, mi Selene <3
Mi Archange adorada:
Eliminarlo de la batalla en campo de plumas me ha alborotado hasta a mí jajajaja
oinssssss qué hermoso *sueña*
Ya sé que el chambelán resulta odioso, despreciable, pero yo no puedo evitar, digamos, una oscura simpatía por los más odiados, como él o la pobre Selvagia, cuyo peor pecado ha sido estar en el momento equivocado y dejarse atrapar por la vorágine. Milord persigue sin escrúpulos y con deslealtad unos objetivos políticos como antes que él muchos incluso testas coronadas en la vieja Europa. Shakespeare nos dejó un buen retablo de muestras de ello.
Respecto a un mundo lleno de belleza y honor, es ahí exactamente donde he querido ir a parar. No es un reino de la cristiandad, (donde el homoerotismo habría sido ferozmente reprimido), es un mundo de la antigua religión que bebe directamente de las fuentes de la Antigüedad clásica. Pero sí se atisban, creo yo, aspectos del feudalismo a pesar de que Bill es por encima de todo un estadista justo. Me he ido un poco del tema pero siempre he querido dejar claro esto.
Un beso, cariño, me siento maravillosamente bien acompañada en esta travesía.
¡Ayyyyy! ¡Ya lo veía venir! La ausencia del barón y el asedio del chambelán han hecho estragos en el monarca... El otrora amor se ha transformado en venganza... Si no estuviera el pequeño príncipe de por medio.
ResponderEliminar"The handsome" simplemente lo hubiese borrado de su vida sin que corriese sangre...
Efectivamente, como lo dijo el infame chambelán, no son tiempos de guerra, pero no hay peor afrenta para un monarca que ver en peligro de extinción el derecho real de dirigir los destinos de un pueblo, "su pueblo"; es su misión de vida. Fuera del dolor que le causan las mentiras sobre el supuesto barón usurpador, fuera de verse abandonado por quien le profesó amor leal, por encima de todo está la Casa y la casta Real. No puede darse de otro modo.
Gracias por este capítulo Sele! Muy emotivos los argumentos, hábilmente fincados :) Me atrevo a decir que Bill luchará sin piedad hasta conseguir la derrota del barón, y éste..., se rendirá por sobrarle amor y lealtad, no por otra cosa. ¿Thomas pisará el sitio donde se arrojan a "los olvidados"? Esperaré con paciencia.
Mi querida Lia:
EliminarDios no lo quiera! Tom es mi personaje fetiche, donde se refleja todo lo que para mís significa ser hombre, un ser humano integral. Si profundizo en lo que has dicho sobre el linaje, tal vez hablaría más de la cuenta, pero quiero decirte que has dado en gran manera en el clavo, y los siguientes capítulos vendrán a darte la razón en muchas cosas.
Para mí en estos nobles que encarnan arquetipos más que el deseo de perpetuación de su propia clase se trataría de una especie de eterno retorno, y perdona que sea tan enigmática. ; ; o tal vez ya has entendido todo y entonces sobran las palabras.
Un beso, mi Lia, gracias, mil gracias por acompañarme