Vistas de página en total

martes, 8 de septiembre de 2015

La pasión de la espada, cap. XIX.

La pasión de la espada, cap. XIX
       Por Selene Ruiz de Vivar

Tom y Selvagia huyeron, no sin antes tomar del vestidor de la cámara regia un par de capas y ropajes que disimularan su condición de fugitivos. Tenían que resultar convincentes cuando recogieran al infante real; y al noble no se le escapaba que iba a ser tarea ardua convencer a las nodrizas que lo acompañaban desde su nacimiento de que iban a llevárselo dejándolas a ellas atrás. Tendría que utilizar todo su poder de persuasión justo en un momento en que la fatiga y tensión pasadas, además de la incertidumbre del porvenir, empezaban a hacer mella en su ánimo. Galopaba sabiendo que su destino estaba siendo trazado, llevándolo por caminos que habría preferido mil veces no recorrer.

Pensamientos muy negros de dolor y ausencia oscurecieron el rostro del noble joven. Sabía que tardaría en volver a ver a su amado; lo que no se imaginaba ni en sus peores sueños era cuán larga y desgarradora iba a ser esa separación forzada.

—Nobles señoras, me presento ante Vuestras Mercedes—se inclinó con una reverencia hasta casi tocar el suelo con el sombrero— He sido nombrado por el Rey, cuya vida los dioses guarden, para custodiar el viaje del Príncipe a un lugar más seguro, donde quedará bajo mi tutela el tiempo necesario hasta  que la epidemia retroceda por completo. Me acompaña la joven Selvagia von der Erde, que será su niñera a partir de este momento—.
Thomas trataba a toda costa de sonar convincente, luchando para que su discurso resultara verosímil y alegrándose interiormente de que la compañía de Selvagia acentuara la verosimilitud de aquella mentira e hiciera creíble su inopinada petición mucho más que si hubiera aparecido solo. Las nodrizas respondieron con un murmullo que se fue elevando de tono y un revuelo de tocas blancas como palomas sorprendidas por el halcón en su palomar. La negociación dejó a Thomas aún más exhausto que si hubiera librado la peor de las batallas, vista la renuencia de las damas a entregar al infante. Se vio en la necesidad de exhibir innumerables veces el salvoconducto e incluso a recordarles las penas por incurrir en desobediencia al Rey. Cuando la chaperona mayor salió a regañadientes con el niño en brazos, el joven se quedó maravillado. Selvagia lo miró de reojo, conmovida. El infante era bellísimo, cautivador. Era muy pequeño y tiraba de la correa de un perro de ancha cara y enormes fauces, feo pero tierno, del que no se separaba nunca. Los preparativos tenían visos de ser eternos hasta que Thomas cortó por lo sano asegurando sin ambages que por cuestiones de seguridad sólo llevarían lo mínimo. Carrozas llenas de enseres y pertenencias del niño eran sin dudarlo el señuelo que significaba la sentencia de muerte para los dos. Acomodaron al niño en un carromato que Tom contemplaba preocupado, pues el interior era de un lujo y comodidad delatadores. En su interior se acostó la criatura, satisfecha de viajar con su perro y más que dispuesto a vivir aquella aventura. Las nodrizas lloraron, semejando plañideras. Thomas miraba al niño de hito en hito, sonrojándose al encontrar el parecido con los retratos de su propia infancia. Montó en su caballo y espoleó a la yegua de Selvagia, alejándose sin mirar atrás de la puerta principal de los muros de la residencia estival de la corona, y haciendo caso omiso de las últimas recomendaciones de las llorosas nodrizas y sus peticiones incesantes de prontas noticias. Sentía la necesidad de llegar cuanto antes a su castillo, de refugiarse allí poniendo a salvo al Príncipe Henry. Sentía que llevaba con él las esperanzas de William.
                                       
                                      §§§§§§§§§§

—Sire, ¿Cómo os encontráis hoy?
La voz del chambelán sonaba obsequiosa; portaba una bandeja llena de frutas dulces, pues el rey había abandonado ya la alimentación líquida y daba señales de tolerar los alimentos, lo cual era un gran paso. Miraba con unos ojos que la enfermedad había hecho aún más brillantes, surcados por sombras negras sumamente atractivas. Su delgadez  se había hecho más pronunciada y su cuello sobresalía de la camisola de seda como el de un águila, pero su piel había recuperado el brillo y la tersura, lo que  era el indicio innegable de su recuperación. Negó con un elegante gesto de la mano y el chambelán dejó abandonada la bandeja sobre la mesa.
 —Señor… ya habéis tomado las riendas de algunos de los más importantes asuntos de estado a pesar de que todavía no abandonáis vuestro lecho…creo que es hora de que nos encarguemos del delito de alta traición cometido por el Barón. Un crimen de lesa majestad…
—¡Callaos!— Bramó William the Handsome, fuera de sí. No se sentía con las suficientes fuerzas para abordar aquel asunto. El lord Chambelán aprovechó su momentánea ventaja sobre el rey convaleciente y prosiguió, desobedeciendo abiertamente la orden de su soberano.
—Sire: afuera hay veinte nobles dispuestos a testificar que vieron cómo el Barón levantaba la daga para cometer el regicidio, y además darán testimonio de su conocimiento del hecho de que tenía motivos para aspirar al trono. A pesar de que tenía a su amante y cómplice disfrazada en el castillo, no dudó en emplear las artes de la seducción sobre Vos para vencer vuestra voluntad…
El rey sufrió un violento acceso de tos que acalló el palabrerío de su segundo, que quedó contemplándolo en silencio. Era la  primera mención de la mujer y Bill sintió un repentino síncope, como si se le fuera a parar el corazón. En su interior nunca había logrado creer que Tom hubiera querido atentar contra su vida: la idea le resultaba inaudita. Pero el hecho de que hubiera huido con una mujer le atenazaba de manera insoportable. Sintió nacer dentro de sí sin poder evitarlo el fantasma de los celos. El chambelán no fue ajeno a cómo había mudado de color y aspecto y prosiguió, implacable.
—El Barón ha hecho un gran papel, Señor. Disfrazado de ejemplo moral y espejo de buenas costumbres no ha dudado en seduciros pese a saber que era vuestro hermano bastardo, y conociendo esta circunstancia ha osado no obstante subir  a vuestro lecho.
William palideció, se sintió morir e hizo el amago de levantarse para ir a tomar su espada. El chambelán se lo impidió con un certero  movimiento, inmovilizando su brazo, debilitado por la enfermedad, a medio camino de su objetivo.
—Y todo ello por la ambición del trono, para colocarse a sí mismo y a su barragana en él…¡pensadlo, Señor, si no merece el peor de los castigos!
—Fuera…¡Fuera de aquí ahora mismo! ¡Y no volváis a mostraros en mi presencia hasta que seáis requerido!
El Chambelán hizo una reverencia y salió de espaldas. William se dejó caer sobre las almohadas y lloró amargamente, golpeándose el rostro con los puños.

Thomas y Selvagia hacían noche entre los riscos. Habían apagado el fuego de la pequeña hoguera para no ser vistos. El niño dormía apaciblemente. Tom miró hacia el carromato que contenía tan preciada carga. La noticia de que se había llevado al Príncipe todavía no habría llegado al castillo pero no tardaría en hacerlo, y entonces sí se iniciaría una verdadera caza del hombre, y él sería la pieza a cobrar. Se sintió mareado y enfermo. Selvagia se acercó, preocupada, justo para verlo desplomarse sobre las mantas de las caballerías. Lo acomodó como pudo y le aplicó paños fríos durante la parte de la noche que estuvo delirando por la fiebre. El joven abrió los ojos, tomándole de la mano con inesperada fuerza en medio de su delirio.
—Bill—le dijo. Los ojos de la joven brillaron de sorpresa. —Bill, amor mío.
        (Continuará)


4 comentarios:

  1. No, no, nooooo! Querida Selene este destino o mejor dicho prueba que están pasando los dos duele porque no sabemos el cómo logrará Tom demostrar su inocencia y sobre todo el hacerle entender o llegar q Salvagia no es más que una buena amiga y que lo que menos haría Tom es comportarse como alguien ruin y cobarde que lo único que ambiciona es la posición de William u.u
    Ohhh Bill se enteró de la verdad que lo une más a Tom y sabía que esa lengua viperina del Chambelán se encargaría de regar veneno al pobre Rey ¿no podemos cortarle la lengua? Físicamente lo imagino como un hombre pequeño, flaco pero con una mirada"curiosa y penetrante", de plano me cae gorda la gente como él y espero que William sea inteligente y no se deje influir poresa vvíbora.
    Me perturba que Bill no haya mencionado o pensado algo, alguna reacción al enterarse de que Thomas y él son hermanos. ..igual me inquieta que se mencioné que la separación entre ellos será larga y sin noticias entre ellos, esto me da mala espina :(
    Jeje apuesto mi reino que el perro no tan agraciado físicamente pero tierno es pumba ! Awww bello príncipe esperemos que pronto estés con tus papis♥
    Gracias querida Selene por el capítulo triste pero esperado. Besos y espero que la inspiración continúe ♥♥♥♥

    ResponderEliminar
  2. Siiiiiiii claro que es Pumba mi ARIANA adoradísima; todo, todo en este fic son guiños a la realidad y buenooooooo tienes razón, vienen malos tiempos, me temo que lo que va avenir a continuación no será de tu agrado pero calma, no me mates, no me maldigas en tu fuero interno, ya que todo sucede por alguna razón....La vida medieval es dura, no es tan luminosa y llena de estímulos y comodidades como la nuestra, y eso es algo que de alguna manera quería explorar, aunque ellos sean unos privilegiados, al menos son solidarios y no explotadores y en cuanto a su vida privada, tiene que pasar por muchas, muchas pruebas, por desgracia.
    Eres una lectora fantástica eh? tus comentarios en cosas q estamos leyendo me dejan K.O. qué genial ♥
    Un besito mi Ady, y un abrazo muy, muy fuerte.

    ResponderEliminar
  3. Se vienen tiempos inciertos para nuestros caballeros, y mucho más que inciertos. Al menos Thomas ha conseguido llevar al niño con el y poder escoltarlo y cuidarlo… pero esas fiebres traicioneras me dan muy mala espina u_u Me imagino al hermoso niño de bellos padres jugando con ese antepasado lejano de Pumba¿puede haber una imagen más tierna?.

    Bueno, quizás si: el amor y la devoción con el que el hermoso William fue cuidado por su amante. ¿Cómo es posible que el rey sea presa de los celos? Es tan injusto… claro que ese monstruo de 1000 ojos, alimentado por el horrible chambelán, es capaz de inquietar hasta el corazón más firme.

    Tengo la sensación de que vamos a sufrir mucho, pero estoy deseando continuar.

    Una vez más, muchísimas gracias por la emoción y la belleza, mi querida Selene <3

    ¡Besos y abrazos muy dulces!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mi querida Archange...mil gracias por dar tu opinión al respecto...el hecho es que el hermoso rey no lo sabe, no sabe quién le salvó la vida, quién fue su cuidador, porque estuvo inconsciente y si recuerdas, al despertar creyó que soñaba.

      En ningún momento pensé que esta historia nos hiciera sufrir tanto a todos u.u

      Me llevo los abrazos y besos porque los necesito con urgencia, ya que estoy algo compungida por el devenir de la historia. Y te los devuelvo con fuerza y mucho amor ♥

      Eliminar