La pasión de
la espada, cap. XIX
Por Selene Ruiz de Vivar
Tom y Selvagia huyeron, no sin antes
tomar del vestidor de la cámara regia un par de capas y ropajes que disimularan
su condición de fugitivos. Tenían que resultar convincentes cuando recogieran
al infante real; y al noble no se le escapaba que iba a ser tarea ardua
convencer a las nodrizas que lo acompañaban desde su nacimiento de que iban a
llevárselo dejándolas a ellas atrás. Tendría que utilizar todo su poder de
persuasión justo en un momento en que la fatiga y tensión pasadas, además de la
incertidumbre del porvenir, empezaban a hacer mella en su ánimo. Galopaba
sabiendo que su destino estaba siendo trazado, llevándolo por caminos que
habría preferido mil veces no recorrer.
Pensamientos
muy negros de dolor y ausencia oscurecieron el rostro del noble joven. Sabía
que tardaría en volver a ver a su amado; lo que no se imaginaba ni en sus
peores sueños era cuán larga y desgarradora iba a ser esa separación forzada.
—Nobles
señoras, me presento ante Vuestras Mercedes—se inclinó con una reverencia hasta
casi tocar el suelo con el sombrero— He sido nombrado por el Rey, cuya vida los
dioses guarden, para custodiar el viaje del Príncipe a un lugar más seguro, donde
quedará bajo mi tutela el tiempo necesario hasta que la epidemia retroceda por completo. Me
acompaña la joven Selvagia von der Erde, que será su niñera a partir de este
momento—.
Thomas
trataba a toda costa de sonar convincente, luchando para que su discurso
resultara verosímil y alegrándose interiormente de que la compañía de Selvagia
acentuara la verosimilitud de aquella mentira e hiciera creíble su inopinada
petición mucho más que si hubiera aparecido solo. Las nodrizas respondieron con
un murmullo que se fue elevando de tono y un revuelo de tocas blancas como
palomas sorprendidas por el halcón en su palomar. La negociación dejó a Thomas
aún más exhausto que si hubiera librado la peor de las batallas, vista la
renuencia de las damas a entregar al infante. Se vio en la necesidad de exhibir
innumerables veces el salvoconducto e incluso a recordarles las penas por
incurrir en desobediencia al Rey. Cuando la chaperona mayor salió a
regañadientes con el niño en brazos, el joven se quedó maravillado. Selvagia lo
miró de reojo, conmovida. El infante era bellísimo, cautivador. Era muy pequeño
y tiraba de la correa de un perro de ancha cara y enormes fauces, feo pero
tierno, del que no se separaba nunca. Los preparativos tenían visos de ser
eternos hasta que Thomas cortó por lo sano asegurando sin ambages que por
cuestiones de seguridad sólo llevarían lo mínimo. Carrozas llenas de enseres y
pertenencias del niño eran sin dudarlo el señuelo que significaba la sentencia
de muerte para los dos. Acomodaron al niño en un carromato que Tom contemplaba
preocupado, pues el interior era de un lujo y comodidad delatadores. En su
interior se acostó la criatura, satisfecha de viajar con su perro y más que
dispuesto a vivir aquella aventura. Las nodrizas lloraron, semejando
plañideras. Thomas miraba al niño de hito en hito, sonrojándose al encontrar el
parecido con los retratos de su propia infancia. Montó en su caballo y espoleó
a la yegua de Selvagia, alejándose sin mirar atrás de la puerta principal de
los muros de la residencia estival de la corona, y haciendo caso omiso de las
últimas recomendaciones de las llorosas nodrizas y sus peticiones incesantes de
prontas noticias. Sentía la necesidad de llegar cuanto antes a su castillo, de
refugiarse allí poniendo a salvo al Príncipe Henry. Sentía que llevaba con él
las esperanzas de William.
§§§§§§§§§§
—Sire, ¿Cómo
os encontráis hoy?
La voz del
chambelán sonaba obsequiosa; portaba una bandeja llena de frutas dulces, pues
el rey había abandonado ya la alimentación líquida y daba señales de tolerar
los alimentos, lo cual era un gran paso. Miraba con unos ojos que la enfermedad
había hecho aún más brillantes, surcados por sombras negras sumamente
atractivas. Su delgadez se había hecho
más pronunciada y su cuello sobresalía de la camisola de seda como el de un
águila, pero su piel había recuperado el brillo y la tersura, lo que era el indicio innegable de su recuperación.
Negó con un elegante gesto de la mano y el chambelán dejó abandonada la bandeja
sobre la mesa.
—Señor… ya habéis tomado las riendas de
algunos de los más importantes asuntos de estado a pesar de que todavía no
abandonáis vuestro lecho…creo que es hora de que nos encarguemos del delito de
alta traición cometido por el Barón. Un crimen de lesa majestad…
—¡Callaos!— Bramó
William the Handsome, fuera de sí. No se sentía con las suficientes fuerzas
para abordar aquel asunto. El lord Chambelán aprovechó su momentánea ventaja
sobre el rey convaleciente y prosiguió, desobedeciendo abiertamente la orden de
su soberano.
—Sire:
afuera hay veinte nobles dispuestos a testificar que vieron cómo el Barón
levantaba la daga para cometer el regicidio, y además darán testimonio de su
conocimiento del hecho de que tenía motivos para aspirar al trono. A pesar de
que tenía a su amante y cómplice disfrazada en el castillo, no dudó en emplear
las artes de la seducción sobre Vos para vencer vuestra voluntad…
El rey
sufrió un violento acceso de tos que acalló el palabrerío de su segundo, que
quedó contemplándolo en silencio. Era la primera mención de la mujer y Bill sintió un
repentino síncope, como si se le fuera a parar el corazón. En su interior nunca
había logrado creer que Tom hubiera querido atentar contra su vida: la idea le
resultaba inaudita. Pero el hecho de que hubiera huido con una mujer le
atenazaba de manera insoportable. Sintió nacer dentro de sí sin poder evitarlo
el fantasma de los celos. El chambelán no fue ajeno a cómo había mudado de
color y aspecto y prosiguió, implacable.
—El Barón ha
hecho un gran papel, Señor. Disfrazado de ejemplo moral y espejo de buenas
costumbres no ha dudado en seduciros pese a saber que era vuestro hermano
bastardo, y conociendo esta circunstancia ha osado no obstante subir a vuestro lecho.
William
palideció, se sintió morir e hizo el amago de levantarse para ir a tomar su
espada. El chambelán se lo impidió con un certero movimiento, inmovilizando su brazo,
debilitado por la enfermedad, a medio camino de su objetivo.
—Y todo ello
por la ambición del trono, para colocarse a sí mismo y a su barragana en él…¡pensadlo,
Señor, si no merece el peor de los castigos!
—Fuera…¡Fuera
de aquí ahora mismo! ¡Y no volváis a mostraros en mi presencia hasta que seáis
requerido!
El Chambelán
hizo una reverencia y salió de espaldas. William se dejó caer sobre las
almohadas y lloró amargamente, golpeándose el rostro con los puños.
Thomas y
Selvagia hacían noche entre los riscos. Habían apagado el fuego de la pequeña
hoguera para no ser vistos. El niño dormía apaciblemente. Tom miró hacia el
carromato que contenía tan preciada carga. La noticia de que se había llevado
al Príncipe todavía no habría llegado al castillo pero no tardaría en hacerlo,
y entonces sí se iniciaría una verdadera caza del hombre, y él sería la pieza a
cobrar. Se sintió mareado y enfermo. Selvagia se acercó, preocupada, justo para
verlo desplomarse sobre las mantas de las caballerías. Lo acomodó como pudo y
le aplicó paños fríos durante la parte de la noche que estuvo delirando por la
fiebre. El joven abrió los ojos, tomándole de la mano con inesperada fuerza en
medio de su delirio.
—Bill—le
dijo. Los ojos de la joven brillaron de sorpresa. —Bill, amor mío.
(Continuará)
No, no, nooooo! Querida Selene este destino o mejor dicho prueba que están pasando los dos duele porque no sabemos el cómo logrará Tom demostrar su inocencia y sobre todo el hacerle entender o llegar q Salvagia no es más que una buena amiga y que lo que menos haría Tom es comportarse como alguien ruin y cobarde que lo único que ambiciona es la posición de William u.u
ResponderEliminarOhhh Bill se enteró de la verdad que lo une más a Tom y sabía que esa lengua viperina del Chambelán se encargaría de regar veneno al pobre Rey ¿no podemos cortarle la lengua? Físicamente lo imagino como un hombre pequeño, flaco pero con una mirada"curiosa y penetrante", de plano me cae gorda la gente como él y espero que William sea inteligente y no se deje influir poresa vvíbora.
Me perturba que Bill no haya mencionado o pensado algo, alguna reacción al enterarse de que Thomas y él son hermanos. ..igual me inquieta que se mencioné que la separación entre ellos será larga y sin noticias entre ellos, esto me da mala espina :(
Jeje apuesto mi reino que el perro no tan agraciado físicamente pero tierno es pumba ! Awww bello príncipe esperemos que pronto estés con tus papis♥
Gracias querida Selene por el capítulo triste pero esperado. Besos y espero que la inspiración continúe ♥♥♥♥
Siiiiiiii claro que es Pumba mi ARIANA adoradísima; todo, todo en este fic son guiños a la realidad y buenooooooo tienes razón, vienen malos tiempos, me temo que lo que va avenir a continuación no será de tu agrado pero calma, no me mates, no me maldigas en tu fuero interno, ya que todo sucede por alguna razón....La vida medieval es dura, no es tan luminosa y llena de estímulos y comodidades como la nuestra, y eso es algo que de alguna manera quería explorar, aunque ellos sean unos privilegiados, al menos son solidarios y no explotadores y en cuanto a su vida privada, tiene que pasar por muchas, muchas pruebas, por desgracia.
ResponderEliminarEres una lectora fantástica eh? tus comentarios en cosas q estamos leyendo me dejan K.O. qué genial ♥
Un besito mi Ady, y un abrazo muy, muy fuerte.
Se vienen tiempos inciertos para nuestros caballeros, y mucho más que inciertos. Al menos Thomas ha conseguido llevar al niño con el y poder escoltarlo y cuidarlo… pero esas fiebres traicioneras me dan muy mala espina u_u Me imagino al hermoso niño de bellos padres jugando con ese antepasado lejano de Pumba¿puede haber una imagen más tierna?.
ResponderEliminarBueno, quizás si: el amor y la devoción con el que el hermoso William fue cuidado por su amante. ¿Cómo es posible que el rey sea presa de los celos? Es tan injusto… claro que ese monstruo de 1000 ojos, alimentado por el horrible chambelán, es capaz de inquietar hasta el corazón más firme.
Tengo la sensación de que vamos a sufrir mucho, pero estoy deseando continuar.
Una vez más, muchísimas gracias por la emoción y la belleza, mi querida Selene <3
¡Besos y abrazos muy dulces!
Mi querida Archange...mil gracias por dar tu opinión al respecto...el hecho es que el hermoso rey no lo sabe, no sabe quién le salvó la vida, quién fue su cuidador, porque estuvo inconsciente y si recuerdas, al despertar creyó que soñaba.
EliminarEn ningún momento pensé que esta historia nos hiciera sufrir tanto a todos u.u
Me llevo los abrazos y besos porque los necesito con urgencia, ya que estoy algo compungida por el devenir de la historia. Y te los devuelvo con fuerza y mucho amor ♥