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domingo, 5 de abril de 2015

La pasión de la espada, cap XIV

LA PASIÓN DE LA ESPADA
POR  SELENE RUIZ DE VIVAR

La vida siguió en el castillo con la calma tensa que procuraba  la presencia amenazante de la epidemia. Thomas era la mano derecha del rey, desplazando por completo al chambelán, y lo que habría podido ser un hervidero de insidias, intrigas y chismes quedaba amortiguado y reducido a nada ante el primario instinto de supervivencia de todos. En un lugar cerrado, en situación de aislamiento total y sin saber quién seguiría viendo la luz del día a la mañana siguiente, se daban muchas relaciones inesperadas, que en otros contextos habrían resultado inusuales, inapropiadas o imposibles; pero en aquella especie de jaula, cualquier mano tendida, cualquier pequeño gesto, cualquier relación humana era un milagro. Muchos se habían visto abocados a experiencias al límite, como la de tener que apartarse de los que más querían por miedo al contagio, y su deseo de sobrevivir había sido más fuerte que el amor al más querido de su familia, o al ser amado, o al mejor de los amigos, al que se había dejado morir solo. Nadie estaba en situación de juzgar la vida de nadie, y sí de sentir su sangre corriendo por las venas, aunque fuera un minuto más. Pero en el corazón de los hombres la soledad se aposentaba, se hacía dueña y señora, acompañada de su leal  sierva la desesperanza, y por eso cada pequeña señal de comunicación humana era más valiosa que el mayor de los tesoros. Fue así que el rey y Thomas pudieron vivir su amor libremente y dar rienda suelta a sentimientos que tal vez nunca hubieran sido expresados en voz alta y a los cuatro vientos en ningún otro escenario.

Pero las horas de felicidad estaban contadas y desde la torre vigía el destino vigilaba que no fuera tan fácil escribir la crónica de aquellos amantes.

El barón se dirigió al sótano de la sala de recepciones con la intención de supervisar las provisiones y las reservas de agua, garantizadas de momento por el pasadizo que comunicaba con la salida a los manantiales y que sólo él y dos sirvientes de la máxima confianza de Will conocían. Tenía que extremar las precauciones para que el pasadizo siguiera siendo secreto, lo que le obligaba a ser escurridizo y silencioso como una serpiente, en contra de su naturaleza, siempre expansiva. Selvagia se había unido al círculo de incondicionales del barón y ayudaba también con sus exiguas fuerzas a estos menesteres. Mientras echaba un vistazo a la comida almacenada, que menguaba a ojos vistas, sintió cómo se aproximaba por detrás quien se había convertido en la peor de sus pesadillas.
—Querido Barón—el aliento apestoso de aquel hombre llegaba antes que sus palabras, como embajador no deseado de malas nuevas—decidme, señor… ¿habéis meditado mi oferta?
—Apartaos, os ruego—dijo el joven, incomodado—me estáis cortando el paso.
—Excelencia—respondió el chambelán, sin apartarse—decidme, ¿sabéis de vuestro origen?  Vuestra cuna es mucho más alta de lo que vuestro título muestra; y podéis gozar de lo que por derecho os pertenece. Pero claro—nunca lo lograréis mientras viva vuestro rey…vuestro… hermano. —Los dientes podridos dieron a la idea mencionada de muerte y a la mención del parentesco un tono aún más salvajemente siniestro.

Thomas, enfurecido, lo agarró del cuello, asfixiándolo con los pulgares. El chambelán tosió violentamente, arrojando otra vaharada de aliento nauseabundo. Fuera de sí, el noble lo zarandeó sin control con toda la fuerza de que era capaz.

—Cierra tu sucia boca, rata hedionda—siseó, y su mirada se volvió peligrosa—si llegas a tocarlo, a poner un solo dedo encima de él, te juro que no vivirás para contarlo.
Y dicho esto, lo soltó sin contemplaciones. El chambelán trastabilló, mareado y aturdido, y acabó apoyándose contra al muro para no perder el equilibrio. Decidió jugar aún una última baza. Se aclaró la garganta y dejó salir una vocecilla aguda y desagradable.
—Contra todo pronóstico y en contra de lo que muchos creen, el rey no sabe que sois hijo de su padre. Yo ni siquiera estaba seguro de que vos lo supierais. ¿Qué sentirá si se entera de que su amante comparte con él, digamos…un vínculo familiar tan estrecho?
Thomas vaciló por un momento, herido. El otro aprovechó su momentánea ventaja.
—No temáis…yo podría ser un caballero…como Gordon lo fue con vuestra madre. —Thomas cerró los ojos, a la par ofendido y humillado por la mención de su origen bastardo. —Bastaría que fuerais…mmm…amable conmigo, joven Thomas.
El chambelán se alejó, con una sonrisa de hiena en su semblante poblado de sombras. Thomas se pasó el rostro por las manos, desesperado, intentando calmar su corazón convulso.

El noble montañés sentía su corazón encogido al pensar en los planes siniestros del chambelán de la corte. Si su intención era apoderarse del trono, y no podía atacar directamente a William, protegido por su gran tirón popular y su adecuado gobierno, atacaría su punto débil, que era Henry. Había apoyado aquel siniestro personaje alejar de la corte al heredero en cuanto Bill lo había propuesto. El príncipe se encontraba con sus nodrizas, alejado de la sombra poderosa de su padre. La peste se había convertido en aliada inesperada del malvado, cuya única opción al trono era neutralizarlos a todos, llegar a ser la mano en la sombra que manejaba los hilos, quizás eliminando al Príncipe y haciendo recaer en él las sospechas al quedar como único sucesor de Will…pensó en todas las posibilidades de actuación de aquel traidor, cada una más pérfida y sombría que la anterior. Necesitaba tomar una decisión drástica, pero confiárselo a Will suponía la revelación de su secreto y no se sentía con fuerzas aún. Tomó aire, pensando que en algún momento tenía que tomar una decisión; y que tomara la que tomara, sus consecuencias podían ser terribles. Acudió a los aposentos de su amado, que ahora eran también suyos, sintiendo la muerte en el alma.

El rey terminaba un agotador día y la visión del barón iluminó lo que había sido un día infernal de trabajo de supervisión de la vida cotidiana del castillo. Se acercó a él, feliz de verlo por fin desde la noche anterior
—Tom—dijo el rey, con una hermosa sonrisa—amor mío.
Thomas se dejó acariciar, exhausto a su vez, por razones que a William le eran ajenas.
Bill tomo su rostro entre las manos y besó los labios de su amante, calientes y húmedos. Thomas se dejó hacer, sintiendo que la culpa crecía en su interior, incluso por encima de su pasión por el rey.
El rey lo acarició sin tregua, enterrando el hermoso semblante en su cuello. Comenzó a quitarle la camisa, saboreando cada segundo. Thomas tembló, atrapado de nuevo.

(continuará)

8 comentarios:

  1. Por unica vez celebro una de las acciones del lord Chambelán, aunque su intención fuera todo menos noble. Le ha dado a Thomas la certeza que el amor de su rey es legítimo, y no parte de un retorcido ardid político. Espero que esto traiga algo de calma a su corazón, ahora que se encuentra ante un nuevo complot del Chambelán por sacar ventaja de la situación y perjudicar a William. Thomas está siendo forzado a su limite, y ello sólo puede acabar en un acto de sangre.

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    1. Es cierto que a veces se puede prever que una situación va a resolverse a través de la violencia, como esta en la que hay una apuesta muy fuerte por usurpar el poder.

      Haru querida, disculpa la tardanza en contestar: hoy que no escribo capi me estoy dedicando a ello. Muchas gracias por tus observaciones, siempre tan atinadas. Un beso.

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  2. ¿Y si Tom hace honor al título de la historia y da muerte al Chambelán con la espada? La situación con ese tipo tarde temprano terminará con la muerte del asqueroso tipo, así que demosle a la naturaleza una pequeña ayuda jajaja. Por lo menos Thomas ya sabe que Bill no está enterado del origen de su cuna ni por lo tanto su parentesco. Ahora que Thomas está en alerta sobre los posibles actos del sujeto ese creo que es hora de decirle la verdad a William porque ahora no es sólo el que su relación peligre sino la vida misma del soberano y su hijo.
    Mención a parte me fascina cuando se aman aún sabiendo nuestro barón sobre su parentesco porque simplemente el amor de ambos es más fuerte que cualquier designio del hombre o la naturaleza.
    Besos y abrazos querida Selene♥

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    1. Ayyyyyy tienes razón Ady querida...este amor parece que ha salido incluso reforzado de las dificultades y más del escollo de su callada tragedia...pero los hombres tienen que aprender a convivir con lo inevitable! Sí...el chambelán y su odioso deseo de poder son el mayor peligro ahora, y Bill debería preverlo como hombre de estado que es.
      Un beso querida...estoy feliz de que la historia te siga gustando. Te abrazo mucho mi querida, mi compañera en gustos y afinidades:D muaaahhh

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  3. Ahhhh! Con esta narrativa hasta da gusto leer... :) Mi barón es presa del sufrimiento que le propina el malsano Chambelán; insiste en llevarlo a su lecho a fuerza de chantajes... ¿Qué hará Thomas? Es guerrero de herencia, pero igual está formado como caballero de la Corte. Creo que en este caso recurrirá a la política antes de ensuciarse las manos con la espada (no concuerdo con Adriana en este punto :D]

    Por otro lado, aparentemente William es ajeno a los chanchullos del Chambelán, pero creo que sabe de sus ambiciones porque un personaje con estas atribuciones conoce muy bien los secretos personales e íntimos del castillo, por eso no puede pasar desapercibido por parte del rey; quizás lo ha mantenido cercano precisamente para controlarlo, pero cuando se entere hasta dónde llega su intriga (al ámbito político), decida él mismo tomar cartas en el asunto sin que intervenga Thomas. Las alianzas veladas con este tipo de personajes [gran parte de las veces heredadas de los padres] son necesarias..., la cuestión es evitar que se inmiscuya en asuntos de gobierno "exterior".

    Gracias Sele!!!! :D

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    1. Pues tú misma lo has dicho todo y mejor no se puede! qué gloria de lectora eres, Lia, a menudo pienso que mi gran suerte es que lean esta modesta historia personas cuyos comentarios son mejores que cualquier cosa que yo podría añadir y eso me lleva al paraíso. A menudo me demoro simplemente releyendo una y otra vez comentarios que me sirven de inspiración y retroalimentan mi mente. un beso, reina ♠ ♥

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  4. El cariño más allá de lo fraternal (ignorando el parentesco) y la demostración física del mismo largamente anhelado por ambos es la muestra cabal que juntos podrán superar todos los escollos que se les presente, Sino fuera que no solo Thomas tiene conocimiento del secreto no tan bien guardado de su linaje, también el intrigante y libidinoso Chambelán (como lo detesto) que por 2da vez intenta chantajearlo vilmente! -_- Es demasiado peso el que carga en solitario el admirable muchacho por el bien del reino y de su amado monarca, pero que pasaría si llegaría a oidos de Bill que ambos comparten la misma sangre? NO QUIERO NI IMAGINARLO!!! D: Mil disculpas por comentar hasta ahora estimada escritora ♥

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    1. ¡Qué razón tienes, sabia Kätzchen! el amor será su gran fuerza siempre. En cuanto al secreto, mi personal opinión es que cobra fuerza mientras es eso, secreto, y que lo mejor que se puede hacer con él es desactivarlo.
      Me ha encantado que digas que Tom es admirable, porque efectivamente es lo que yo siento, un ser con una gran conciencia moral.
      Perdona por haber comentado tan tarde, es que a veces me recreo en releer tan magnífico comentarios...
      Un besote, mi linda; gracias por tu atención ♥

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